Hay un momento en nuestros proyectos, donde estamos accionando continuamente, la fase de hacer. Esta es una fase donde la acción concreta, focalizada, potencia la consecuencia de nuestros objetivos y metas.

Hay personas que por su modalidad de accionar en la vida, tienen una preferencia a  poder abarcar muchos frentes a la vez, esta fantástica capacidad a veces  en su extremo no favorece la capacidad de consecución de objetivos, retrasando alcanzar metas, produciendo un desgaste e incluso no poder valorar el tiempo empleado en la realización de los mismos.

La Técnica Pomodoro es un recurso muy fácil de aplicar y nos ayuda a estar más focalizados, os dejo con mi experiencia y os animo a los que busquéis esa concreción la experimentéis.

Todos tenemos muchas cosas que hacer… Contamos con listas, agendas, objetivos semanales, mensuales, planes de proyecto, listas de listas y listas locas.  La Técnica Pomodoro ofrece una manera eficaz y diferente de administrar nuestro tiempo. Consiste en dividir el tiempo en intervalos de 25 minutos, a los que Francés Cirillo, su creador, denominó “Pomodoros”. Entre intervalo e intervalo se propone una pausa de 5 minutos. El objetivo es mejorar la calidad del resultado y aumentar la concentración, creatividad y satisfacción de la persona que lo usa.

Sólo se necesita escoger una actividad que requiere de concentración y que generalmentre dejaríamos para otro memento en que “tengamos más tiempo”, activar un reloj mecánico, como los que se utilizan en la cocina, o alguna aplicación similar en el ordenador o en el móvil (lo importante es saber que los 25 minutos están corriendo) y papel y lápiz para llevar un registro.

Por mucho tiempo he vivido con la idea de que ser una mujer multitareas se me daba muy bien. He probado este método y hasta ahora estos han sido mis descubrimientos:
– Al escoger y escribir mi objetivo, uno sólo a la vez, mi capacidad de concentración aumenta. El constante flujo de correos electrónicos, whatsapps y llamadas quedan excluidos en los 25 minutos “Pomodoros”. Es un gran aliado contra la distracción.
– Me permite medir el tiempo que me ocupa una actividad específica en función de los “Pomodoros” que he necesitado para culminarla. Esto, en mi actividad profesional es de gran ayuda también a la hora de facturar a mis clientes.
– Puedo planear mi agenda en función de las actividades que quiero realizar y el tiempo con el que cuento, y esto me permite organizar mi tiempo de trabajo y mi tiempo libre.
-Personalmente, si realizo la misma actividad por un periodo largo de tiempo, mi cerebro se cansa, por eso los 5 minutos de intervalo me permiten airearme, flexibilizarme, mover el cuerpo, relajarme sin desconectar. Este momento me sirve para mirar el trabajo que estoy realizando con otra perspectiva, es un espacio donde pueden aparecer nuevas posibilidades o ideas. O simplemente como recompensa al trabajo realizado, lo que hará que mi cerebro se sienta bien.

Esta técnica funciona también en grupos de trabajo, donde cada uno tiene claro su objetivo y tiene la posibilidad de constatar cuan eficiente es en su forma de cooperar.

Par obtener mejores resultados los objetivos han de incrementarse.

Es importante terminar un objetivo antes de pasar al siguiente hasta completarlo, esta es simplemente una técnica del manejo del tiempo, finalmente lo que queremos es sacarle provecho a la fase de “hacer” de nuestro proyecto de una manera más eficaz y con mayor calidad.

 

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